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 La afición, su comportamiento y su responsabilidad, en cinco preguntas.

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BAETICUS MAXIMUS
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MensajeTema: La afición, su comportamiento y su responsabilidad, en cinco preguntas.   Miér 16 Dic 2009, 02:50

Dado que comenté el otro día este escrito mío con algunos de vosotros, y no lo conocíais, y que el foro está todavía muy "vacio", lo coloco aquí de nuevo. Nótese que es de abril pasado, meses antes del 15-J, luego escrito en una atmósfera distiinta:

La situación cada vez más catastrófica a la que el Real Betis Balompié está siendo arrastrado por la SAD hoy al cargo de su gestión, y la enorme frustración y desconcierto en que ello tiene sumido al beticismo, hacen que con mucha frecuencia muchos béticos estemos cayendo en más amargo autodesprecio, culpando exclusivamente a la afición verdiblanca de la pesadilla que estamos viviendo. Ante eso quiero aportar ciertas ideas que creo significativas.


1. ¿CUÁL ES EL “HECHO DIFERENCIAL” BÉTICO?

Me temo que se ha vuelto un lugar común achacar al bético por el hecho de serlo, como cosa consustancial, características que en parte son universales y en parte endémicas de nuestra tierra, como la pasividad o escasa capacidad organizativa y reivindicativa. Pero yo no veo que en los movimientos vecinales, sindicales o políticos haya menor proporción de béticos que de aficionados de otros equipos. No creo que sea en absoluto la pasividad la peculiaridad del bético.

A mi juicio nuestra gran virtud es a la vez nuestro gran pecado, una fidelidad llevada al extremo. El Betis ha sido tan maltratado por la historia, tan repetida y fuertemente agredido por elementos externos, que como la antigua China imperial ante las hordas siberianas, se ha empeñado en la construcción de un blindaje exterior, nuestra particular “gran muralla verde”, en forma de filosofía del “manquepierda”: nos harán lo que nos hagan, pero no cejaremos. Ello requiere una nítida separación entre el “nosotros” y el “los otros”, una desconfianza marcada hacia el exterior y una entrega ciega a lo que se proponga desde dentro.

Eso ha permitido la supervivencia a travesías que habrían acabado con cualquier otro, pero lleva implícito un peligro mortal.


2. ¿TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS?


Siempre he estado de acuerdo con aquello de que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, pero en un sentido muy genérico. Los pueblos cambian y se enfrentan a retos nunca vistos antes, hoy tienen un gobierno aceptable y mañana se derrumba. Las circunstancian influyen enormemente: ¿Tan meritorio es el pueblo sueco y tan punible el de Zimbabwe? Como en las vidas personales, a la larga el esfuerzo suele pagar, pero se producen accidentes que truncan esperanzas, circunstancias que hacen difícil lo que debería ser fácil.

¿Se puede culpar a los béticos de que al legislador se le ocurriera la genialidad de confiscar el patrimonio de los clubes para malvenderlo a prisa y corriendo en condiciones óptimas para especuladores y oportunistas? Auque haya una lógica obligación de vigilancia ¿Era verosímil que los aficionados intuyeran la trascendencia que iba a tener la debilidad de la última Directiva de designación democrática y su presidente, por el papel de control que en ella iba a jugar un oscuro vicepresidente económico? En todo aquello poco se le pede reprochar a la hinchada, lo reprobable no empezaría hasta más tarde, cuando los peores síntomas empezaron a dar la cara. Pero el tumor era ya enorme, la metástasis galopante, lo “fácil” se había tornado en labor titánica, ya no estábamos en Suecia sino en Zimbabwe.


3. ¿QUÉ HA HABIDO POR OTROS LARES?

Hasta donde yo sé, ninguna afición se ha enfrentado a una tesitura como la nuestra.

Ha habido conjuras que han desalojado administradores, pero involucrando sólo a los grandes accionistas, los clásicos “notables” que reunían entre muy pocos la fuerza accionarial y capacidad jurídica para actuar.

Ha habido movilizaciones de base en otros equipos contra quienes se habían hecho con el control de su SAD, pero siempre contra elementos externos, advenedizos vistos desde el principio como invasores enemigos.

Incluso ha habido una SAD, controlada unipersonalmente como en nuestro caso, a la que la justicia metió mano, pero las causas fueron políticas, ajenas a la hinchada, que bien poco hizo, desentendiéndose al punto de que, fallecido el acusado, todo quedó igual.

Se produjeron en un par de aficiones movilizaciones con motivo de su descenso administrativo a 2ªB, y fueron muy masivas, pero claro, eran contra la malvada Federación, que los hundían en el fango, con unanimidad absoluta contra el distante villano, con apoyo municipal, autonómico y mediático, sin posible duda para nadie.

Y, por supuesto, en ninguno caso se ha tenido enfrente a un aparato de comunicación oficial destinado a inmolar públicamente mediante la calumnia más canallesca a todo aquel que haya dado un paso al frente.

4. ¿QUÉ TIENE DE ESPECÍFICO EL VÍA CRUCIS BÉTICO?

Lo nuestro es otra cosa. El beticismo ha sido literalmente poseído. El control al que ha llegado a ser sometido ha trascendido lo económico y lo jurídico, llegando a lo mediático y lo personal, lo psicológico y lo emocional, en un fenómeno equiparable a lo que la Ciencia Política define como “totalitarismo”. Fuimos tomados por un virus contra el que no teníamos absolutamente ninguna defensa, porque surgía no ya del interior de esa gran muralla que nos debía proteger de las agresiones, sino que se había instalado en su mismísimo corazón, del que sólo se esperaban bondades.

La situación del Betis se parece, más que a la de la familia que ante un asalto a su domicilio reacciona instintivamente al unísono, a la de aquella que, casi sin darse cuenta, está siendo destrozada por un padre maltratador y que aunque nota cada vez más el infierno en que se está sumiendo, no puede asumir la realidad. Porque ese reconocimiento de los hechos, imprescindible para la supervivencia, supone subconscientemente la ruptura de la fidelidad debida a los propios. No hay que perder nunca de vista esa palmaria realidad: En esta situación hay un claro culpable, hay muchos cómplices, pero la afición, antes y por encima que ninguna otra cosa, la afición del Betis es la víctima.


5. ¿CUÁL ES LA RESPONSABILIDAD DE LA VÍCTIMA?

Visto todo lo anterior, se entienden las dificultades de la víctima para reaccionar, pero tiene que hacerlo. Si carecíamos de los anticuerpos necesarios, hemos de inventarlos, por que en ello nos va la vida. En este tipo de situaciones, la víctima, por consentimiento prolongado, por renuncia resignada a su legítima defensa, se vuelve corresponsable del crimen. Como esa familia a la que terceros intentan hacer ver la luz, ayudar a salir del pozo, pero que en definitiva es la que tiene que dar el paso y cortar por lo sano.

La evolución de los dos últimos años me hace mirar adelante con cierto optimismo: el proceso de desintoxicación avanza, apenas nadie defiende ya abiertamente al responsable que, consciente de ello, ha renunciado a llamamientos públicos y baños de masas, y se encuentra cada vez más enrocado en su propio mundo de fantasía ególatra. Pero eso no será suficiente, hace falta la repulsa expresa y esta se hace esperar. Para lograrla es imprescindible que trascendamos las individualidades y nos comportemos como un organismo, que cada cual aporte en lo que pueda y sepa, sin rechistar por lo que el otro no sabe dar. Por lo pronto, los miembros mas valientes de la familia han logrado llevar en las instancias judiciales a un estado muy avanzado de tramitación lo que, siguiendo con la comparación, ha de ser nuestra “orden de alejamiento”. No nos podemos permitir no aprovechar la ocasión, que podría ser la última. Es vital que se sigan sumando voluntades a la reconquista del Betis por los béticos, y la recuperación colectiva de nuestra hoy diluida identidad, porque todo lo que queda de lo que el Betis tuvo siempre de especial, lo que nos caracterizó como únicos allá donde fuéramos, está más en la cuerda floja que nunca, y si la reacción no llega a tiempo, quizá ya no haya nada que salvar.
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Camelboy
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MensajeTema: Re: La afición, su comportamiento y su responsabilidad, en cinco preguntas.   Sáb 19 Dic 2009, 23:59

Lo leí en su momento y me pareció cuasiperfecta el análisis de la situación.
Aún a día de hoy resiste el calificativo. Desgraciadamente así es.
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